Cosas que hacer en el río Ebro

Inspiraciones

El río Ebro es uno de los grandes cursos fluviales de España, y su cuenca articula prácticamente toda la zona norte y el este de la península. Por ello, en sus alrededores hay mucha vida, muchos lugares que visitar, y también muchas cosas que hacer. Sobre alguna de ellas os vamos a hablar a continuación.

Hacer turismo cerca del río Ebro

Este río pasa por Cantabria, Castilla León, País Vasco, La Rioja, Navarra, Aragón y Cataluña. O sea, un sinfín de lugares que visitar y por diferentes motivos. Pero sea cual sea la razón de un viaje a las ciudades y pueblos ribereños del río Ebro tened muy en cuenta que los mejores hoteles para vuestro alojamiento están disponibles en welcomebeds.com.

Una vez solucionado el asunto de reservar y contratar vuestro hotel ya solo os queda disfrutar de vuestra escapada y decidir entre todas estas actividades que se pueden hacer en el río Ebro, o muy cerca de él.

Senderismo por el Camino Natural del Ebro

Los más de 900 kilómetros del río Ebro se pueden seguir íntegramente andando. Eso es lo que propone el Camino Natural del Ebro, el Sendero de Gran Recorrido GR-99 que va desde su nacimiento en Fontibre (Cantabria) hasta su desembocadura en el mar Mediterráneo en tierras catalanas.

Todo ese camino está perfectamente señalizado con indicaciones sobre la historia de cada lugar o su riqueza natural. Desde luego hacer toda la ruta lleva muchas jornadas, pero si queréis hacer escapadas y pequeñas excursiones, os  podéis atrever con los paisajes más agrestes que se encuentran tanto en Cantabria como en su recorrido por la provincia de Burgos.

Ir de bodegas

El río Ebro es como una inmensa arteria que enriquece y fertiliza todas las tierras que le rodean. En esas tierras hay infinidad de cultivos, pero hay uno que llama especialmente la atención: la vid. Y donde hay uva, hay vino. Algo que no falta en La Rioja y las tierras cercanas de Álava, todas ellas en la cuenca del Ebro.

Son vinos de fama mundial, pero más allá de comprarlos y beberlos, hoy en día se han convertido en todo un referente turístico. Son muchas las bodegas de estas zonas que son visitables. Además de que muchas poseen sus propios museos, restaurantes o actividades de lo más variado: desde catas hasta vuelos en globo sobre los viñedos.

La gastronomía a orillas del río

vista-de-tortosa-768x512

Al igual que ocurre con el Camino Natural, también en todo el largo recorrido del río Ebro es posible comer muy bien. En cada zona con sus propias especialidades locales. Sin embargo, aquí queremos mencionar dos zonas, la Rioja Baja y el sur de Navarra. Aquí la gastronomía se liga estrechamente al río, ya que las estrellas de sus platos son los productos de las huertas próximas al Ebro.

Remar en el Ebro

Entrando en tierras de Aragón el cauce del río Ebro cada vez es más ancho, y también bastante calmado. Por eso se convierte en un cauce y un caudal propicio para practicar deportes como el kayak.

Son varios los recorridos que se pueden hacer descendiendo el río gracias a este tipo de barcas. E incluso es posible llegar hasta la misma ciudad de Zaragoza y pasar ante su monumento más emblemático: el Pilar, navegando a remo.

De pesca

Antes de salir de la provincia de Zaragoza, el río se convierte en unos enormes embalses de agua. Tan grandes que esta zona de Mequinenza se conoce como el Mar de Aragón. Allí también hay posibilidad de hacer diferentes deportes acuáticos, si bien la fama más internacional de este lugar se debe a su riqueza piscícola. Hay pescadores de toda Europa que se acercan a esta zona del río Ebro  para hacer sus capturas, sobre todo de los gigantescos siluros.

Un pequeño crucero fluvial

4310729Master

El último tramo del río Ebro, desde la ciudad de Tortosa hasta su desembocadura en el mar ofrece la posibilidad de hacerlo en barcos turísticos que navegan por el cauce del río. Una fantástica oportunidad de ver desde dentro sus dimensiones y también su riqueza natural, ya que el Ebro se convierte en el refugio de infinidad de aves.

Algo que en el Delta del Ebro se puede apreciar en sus inmensos arrozales. Allí es obligado tomarse un buen plato de arroz acompañado de pescado, conejo y hasta anguila. Sin duda alguna el mejor sabor que le queda a uno tras este rápido recorrido por el río que da nombre la península Ibérica.

Compartir

Comentarios