Girona, un destino mágico y de lo más accesible

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La ciudad de Girona posee varias cualidades que la convierten en un destino fantástico para una escapada en cualquier época del año. Durante un viaje a Girona se descubre el gran número de atractivos que posee, tanto de carácter patrimonial como cultural o gastronómico. Y todo ello con la ventaja de que es muy fácil llegar hasta allí. Además, una vez en la urbe, su tamaño medio hace que la experiencia de descubrirla sea muy cómoda, además de interesante.

Cómo llegar a Girona

Tal y como hemos dicho es muy fácil acercarse hasta Girona. Es una ciudad que cuenta con un aeropuerto al que llegan vuelos de numerosas compañías de low cost. Y además, la ciudad está perfectamente comunicada por carretera gracias a la AP-7, que desde la frontera francesa recorre todo el litoral mediterráneo español. Eso sin olvidar el tráfico ferroviario, porque Girona es parada tanto de trenes convencionales como de los de alta velocidad.

En definitiva, llegar hasta Girona es bien sencillo. Solo hay que elegir el medio de transporte con el que hacerlo. Y una vez decidido eso, hay que reservar alojamiento en la ciudad. Algo que también es muy fácil gracias a su variada oferta hotelera. Compruébalo en welcomebeds.com y busca tu hotel en Girona para tu próximo viaje.

Los orígenes de Girona y su transformación

Catedral de Gerona-kavalenkava

Catedral de Gerona-kavalenkava

Todo apasionado por la historia que desee hacer turismo cultural en Girona debe comenzar su recorrido por la ciudad en la Força Vella. Precisamente aquí fundaron la urbe los legionarios romanos que llegaron hacia el siglo I antes de Cristo. Ellos fueron los que levantaron la primera fortaleza que sería el germen del actual núcleo histórico gerundés.

Obviamente ese viejo castillo está muy transformado hoy en día, si bien se modificó hace ya siglos. Especialmente cuando aquí se levantó la Catedral de Girona. Un templo en el que se funden varios estilos artísticos, incluso en su propia fachada donde destaca una espectacular escalinata barroca. Si bien en su interior sorprende la calidad de su arquitectura gótica. Sorprende su calidad y su tamaño, ya que se contempla una nave de 23 metros, la más ancha del mundo.

El ensanche medieval

En la Edad Media la ciudad fue creciendo y saltó los límites de la fortaleza original, la Força Vella. Por ello se desarrolló el caserío a sus pies durante un largo periodo de tiempo, entre los siglos XI y XV. Con un crecimiento tan prolongado en el tiempo no es de extrañar que hoy en día el llamado ensanche medieval posea el encanto del caos.

Es obligado el paseo por aquí para ver los Baños Árabes, la zona de la Judería o la Basílica de San Feliu. Y por si fuera poco, de vez en cuando es posible subir a miradores emplazados en los antiguos caminos de ronda de las murallas. Unos lugares ideales para disfrutar de las mejores vistas de la ciudad y apreciar con el río Onyar en su parte baja, es la verdadera arteria de la ciudad.

Girona a orillas del río

Casas colgadas- wayak

Casas colgadas- wayak

Desde luego las grandes joyas históricas se encuentran en toda esa parte histórica, pero es indudable que el gran emblema del turismo en Girona son las Casas del Onyar. Se trata de casas que parecen colgar sobre las aguas del río. Unas viviendas levantadas a lo largo tiempo de una forma aparentemente anárquica ya que varían sus volúmenes y colores, y de hecho ese es su gran atractivo.

Sabores de Girona

Y tras tanta caminata y fotografía os vamos a recomendar una zona de la ciudad para comer o cenar. Hay que dirigirse hacia a la plaza de la Independencia, verdadero epicentro de la vida social. Allí, tanto en sus soportales como en los alrededores abundan los restaurantes para probar la gastronomía típica de Girona, en la que nunca deben faltar sus sabrosos embutidos.

Imagen de portada cortesía de m. letschert

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