La Graciosa, la octava y encantadora isla de las Canarias

Destinos

Desde hace unos años se ha reconocido a La Graciosa como la octava isla de las Canarias. Y aunque no tenga su propio cabildo, el hecho de estar habitada hace que se merezca un status administrativo propio. Pero quizás como turistas no nos interesen tanto estas cuestiones, y en cambio lo que buscamos es un lugar de lo más atractivo del que disfrutar durante nuestras vacaciones. Pues bien, La Graciosa es un destino ideal para hacer una excursión de un día desde Lanzarote.

Las vacaciones en Lanzarote

La Graciosa está precisamente al norte de la isla de Lanzarote, uno de los destinos preferentes del turismo en las islas Canarias. Y es que Lanzarote tiene mucho que ofrecernos. Para empezar una amplísima oferta hotelera durante todo el año, como podéis ver en welcomebeds.com. Porque Lanzarote dispone de un clima propicio para cualquier fecha del calendario, de manera que sus atractivos son visitables todos los meses. Bien sean su Parque Nacional de Timanfaya y sus Tierras de Fuego, o sus playas y sus tesoros más ocultos y singulares como son los Jameos del Agua o sus viñedos sobre piedra volcánica.

Y, por supuesto, entre los atractivos lanzaroteños se encuentra la isla de La Graciosa, fácilmente alcanzable con los diferentes ferrys, catamaranes y excursiones que zarpan desde los puertos más norteños de la isla, como el de Órzola. Así en apenas media hora de navegación llegamos a la acogedora Caleta del Sebo de La Graciosa.

Parte del archipiélago de Chinijo

La Graciosa es la mayor de las islas e islotes que se encuentran en la parte septentrional de Lanzarote. De hecho, es bien visible desde ella. Para ello, antes de hacer la excursión, os recomendamos ir una tarde hasta el conocido como Mirador del Río. Una intervención arquitectónica y paisajística de César Manrique, el mayor artista de Lanzarote, cuyas huellas seguro que iréis descubriendo a lo largo de vuestras vacaciones.

El caso es que desde allí se ven a apenas dos kilómetros de distancia La Graciosa y los islotes de Alegranza y Montaña Blanca. Tan solo separados por una lengua del océano que popularmente se llama río, de ahí la denominación de este espectacular mirador. Por cierto, ese archipiélago en su conjunto está protegido bajo la figura de Parque Natural, y cuando visitéis La Graciosa descubriréis una de sus peculiaridades. Pese a ser una isla habitada y con un importante flujo de turistas, ¡no hay ni un centímetro de asfalto!

Caleta del Sebo, la única población de La Graciosa

Las embarcaciones llegan a la Caleta del Sebo, el nombre de un acogedora población con casas encladas y calles de arena. Un lugar que siempre ha sido hogar de pescadores, pero que ahora se está transformando para recibir a visitantes como tú. Algo que también ha pasado en la otra población de la isla, llamada Pedro Barba, que en la actualidad se ha convertido íntegramente en un resort.

Los encantos de La Graciosa

El tamaño de la isla es diminuto, así que la excursión de un día es lo más recomendable. Es tiempo más que suficiente para gozar de sus mayores encantos. ¿Cuáles? Sus vistas y sus playas. Además se recorre por el interior muy fácilmente, ya que es llana por completo. Tan solo destacan el paraje de Las Agujas y los volúmenes de sus viejos volcanes, ya que La Graciosa, como el resto de las Canarias, tiene un origen volcánico.

Otra forma de llegar hasta sus mejores playas es mediante las embarcaciones que zarpan desde la Caleta del Sebo. Así rápidamente podemos llegar hasta la playa Francesa. Seguramente el rincón más hermoso del archipiélago de Chinijo por la variedad de colores que se descubre en este paisaje. Aunque no todo es contemplación en esta playa, aquí lo habitual además de tomar el sol y bañarse, es hacer esnorquel o remar en kayak.

En definitiva, que un día en La Graciosa es una actividad que no os debéis perder si pasáis unas vacaciones en la isla canaria de Lanzarote.

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